¿Cómo se habita la posibilidad de la propia ausencia? «Si desaparezco, usen esta foto» es una plataforma web y un ejercicio de realismo traumático que confronta al usuario con la fragilidad de su presencia en un contexto de crisis forense y social.
La obra surge de una observación técnica y dolorosa: la mayoría de las fichas de búsqueda de personas desaparecidas utilizan imágenes precarias —fotografías recortadas de eventos sociales, capturas de pantalla pixeladas o retratos donde el rostro está parcialmente oculto—. En el momento del colapso, la familia no solo enfrenta la pérdida, sino la carencia de una imagen digna y funcional que permita la identificación efectiva, tanto por el ojo humano como por algoritmos de visión artificial.
La plataforma opera como un repositorio preventivo de la identidad. A través de una interfaz que guía al usuario en un ritual de auto-archivo, el sistema permite capturar un retrato de alta fidelidad, registrar señas particulares, tatuajes, cicatrices y datos biométricos esenciales. No es un trámite administrativo; es un acto de vigilancia afectiva hacia uno mismo y un gesto de cuidado extremo para los que se quedan.
En esta pieza, la tecnología no busca vigilar para castigar, sino preservar para no olvidar. El navegador web se transforma en una cámara de seguridad personal, convirtiendo el miedo en una infraestructura de datos lista para ser activada, esperando —con esperanza y terror— no tener que ser utilizada jamás.
La obra propone una lógica de soberanía radical sobre el propio rastro. A diferencia de las bases de datos estatales, este archivo es privado y está protegido por el usuario:
El Acceso Cifrado: Cada ficha de búsqueda vive en un estado de latencia protegida. El sistema genera un acceso cifrado cuya llave pertenece exclusivamente al usuario.
La Llave Delegada: El usuario decide a quién entregarle la contraseña (familiares, amigos o colectivos). Solo en el momento de la emergencia, la llave activa el archivo.
«Si desaparezco, usen esta foto» se sitúa en la tensión ética de lo que nadie desea usar, pero que la realidad vuelve indispensable. Es un memento mori contemporáneo que desplaza la responsabilidad de la imagen de la familia en duelo hacia el sujeto presente, permitiendo que la identidad sea protegida y entregada como un último recurso de visibilidad y justicia.
CIFRADO ZERO-KNOWLEDGE — Tus datos nunca salen de tu navegador. Sin servidores. Sin bases de datos. Solo tú y tu archivo cifrado.
Captura una fotografía frontal, con buena iluminación y fondo neutro. Este será tu retrato de identificación.
BUENA ILUMINACIÓN — Que tu rostro sea visible sin sombras
FONDO NEUTRO — Pared blanca o lisa de preferencia
MIRADA FRONTAL — Directo a la cámara, sin accesorios
ALTA RESOLUCIÓN — La imagen se almacena sin compresión
Captura una fotografía de cuerpo completo para facilitar la identificación.
Completa los campos que consideres relevantes. Entre más datos, mayor la probabilidad de identificación.
Crea una contraseña que protegerá tu ficha. Esta contraseña es la llave que entregarás a quien tú decidas — tu familiar, tu colectivo, tu persona de confianza.
IMPORTANTE — Si pierdes esta contraseña, no hay forma de recuperar tu archivo. No existe respaldo, no existe puerta trasera. Esa es la garantía.
Decide a quién entregarle esta contraseña. Solo en el momento de la emergencia, esa persona podrá abrir tu archivo y generar tu ficha de búsqueda.
Tu ficha de identidad ha sido cifrada con AES-256-GCM y exportada como un archivo protegido.
1. Guarda el archivo .sidf en un lugar seguro (USB, nube cifrada)
2. Entrega la contraseña a tu persona de confianza
3. En caso de emergencia, esa persona puede abrir este sitio, cargar el archivo y generar tu ficha de búsqueda
Si alguien te entregó un archivo .sidf y una contraseña, aquí puedes descifrarlo y generar la ficha de búsqueda.